Las cuatro formas de iluminar un aviso (y cuál te conviene)
La iluminación frontal es la clásica: la cara del aviso es acrílico traslúcido y los LED van detrás, así que toda la letra se enciende. Es la que más se ve de lejos y la que mejor funciona en una vía transitada. Necesita una caja con fondo suficiente para que la luz se reparta pareja: si la caja es muy delgada se notan los puntos de LED uno por uno.
El halo trasero (retroiluminado) es el que se ve caro. La letra es opaca —lámina o acrílico de color— y los LED apuntan hacia la pared, así que se dibuja un resplandor alrededor del contorno. De día se ve como unas letras corpóreas normales; de noche se transforma. Es la opción favorita de consultorios, hoteles y oficinas.
La caja de luz es un panel completo iluminado, casi siempre rectangular, con la gráfica impresa en lona traslúcida o vinilo sobre acrílico. Es la más económica por metro cuadrado y la más práctica cuando el aviso tiene mucha información: menú, servicios, teléfono.
El canto iluminado mete la luz por el borde de una lámina de acrílico grabada. Solo se enciende lo grabado y el resto queda invisible. Es un efecto precioso para interior —recepciones, barras, vitrinas— pero no tiene fuerza suficiente para competir con la luz de la calle.
