Por qué unas letras se ven caras y otras no
La diferencia casi nunca está en el material: está en la separación de la pared. Unas letras pegadas directo al muro se leen planas, como una calcomanía. Las mismas letras montadas sobre separadores de 15 o 20 mm proyectan una sombra que cambia con la luz del día y de repente el aviso tiene cuerpo. Es el detalle más barato que más levanta el resultado, y el que más se pasa por alto.
El segundo factor es el canto. Un borde cortado a láser o fresado con router queda perpendicular y limpio; uno cortado con sierra deja marcas y microastillas que se notan mucho en curvas cerradas y tipografías finas. En letras grandes esto importa menos, pero en una tipografía delgada de 8 cm es la diferencia entre un aviso profesional y uno improvisado.
El tercero es la alineación. Un juego de letras sueltas se instala con plantilla: se marca sobre el muro, se nivela y se pega. Sin plantilla siempre queda una letra medio caída, y el ojo lo detecta aunque no sepa explicar qué está mal.
Qué tamaño necesitan tus letras
Hay una regla práctica que sirve muy bien: por cada centímetro de alto de letra, se lee cómodamente a unos 3 metros. Letras de 5 cm se leen a 15 metros, letras de 20 cm a 60 metros. Para un aviso de recepción que se lee desde la puerta, 8 a 12 cm sobra. Para una fachada que se ve desde el otro andén o desde un carro en movimiento, hay que irse a 20 cm o más.
El error más común es quedarse corto por ahorrar, y terminar con un aviso que solo se lee cuando ya estás en la puerta —o sea, cuando ya no hacía falta—. El segundo error más común es el contrario: llenar toda la fachada de letra hasta el borde. Un aviso necesita aire alrededor para leerse; si el logo toca las esquinas, se lee peor que si fuera más pequeño y bien centrado.
Si quieres ver cómo queda tu logo con volumen antes de mandarlo a fabricar, tenemos un estudio de avisos 3D: subes tu archivo, lo ves en tres dimensiones, giras la pieza y sales con una idea concreta del resultado.
Necesitas el logo en vector, y esto es lo que significa
Para cortar letras hace falta un archivo vectorial: SVG, PDF, AI o DXF, con el contorno definido por curvas y no por píxeles. Un vector se puede llevar a 5 cm o a 2 metros y el borde sigue perfecto; una imagen ampliada sale con el filo dentado y esos dientes se cortan tal cual en el material.
Si tu logo solo existe en JPG o PNG —lo más habitual cuando lo hizo alguien hace años y no dejó el original—, se puede vectorizar. Puedes probar tú mismo con nuestro generador de línea de corte, o lo hacemos nosotros redibujándolo, que es lo que conviene cuando el logo tiene tipografía propia o curvas delicadas.